Hay situaciones que, en general, nos tienen más crispados e irritables de lo habitual, como ocurre con la situación actual, en la que estamos viviendo una pandemia que sin duda nos afecta emocionalmente a todos, en mayor o menor medida.

A pesar de que hay ciertos acontecimientos del entorno o de nuestra propia experiencia que, sin duda, influyen en nuestro comportamiento, nos vendría bien parar un poco, reflexionar y aprender a gestionar nuestras emociones, por nuestro propio bien y por el del entorno.

Hoy hablamos de habilidades sociales y para ello quiero compartir con vosotros una situación que viví el otro día. En un periodo de tres horas aproximadamente, viví otras dos situaciones similares y pensé que este tipo de comportamientos no nos ayuda como sociedad.

 

Esta fue la situación

 

Entro en un supermercado. Había unas señoras en una fila, yo estaba pasando de largo, pero de repente veo que entre esas señoras se encuentra una amiga a la que hacía tiempo que no veía. Me paro y le saludo. Estamos en una situación de pandemia. Todos usamos mascarillas y tenemos que mantener una distancia de seguridad. Con la alegría de ver a esa persona, me despisté y me acerqué más de la cuenta (tampoco demasiado, no os creáis). De repente, una señora que había en la fila, me da un par de golpes en la espalda y dice en voz bastante alta: “Eeeeehhhh, ¡que hay que guardar la distancia!”.

 

Análisis de la situación

 

Empatizando con esa señora que me dio los golpes y me habló de esa manera, puedo entender que ella juzgó mi comportamiento porque vio que me acerqué más de la cuenta. Esa es una realidad, que podemos medir. Es cierto, me acerqué más de la cuenta. Pero el hecho de juzgarme le impidió tener empatía conmigo y advertirme de que me estaba acercando más de la cuenta de una forma más tranquila y asertiva. Tanto se dejó llevar por la emoción que le produjo su juicio sobre mi forma de actuar, que ni siquiera se dio cuenta de que ella dándome golpes en la espalda tampoco cumplía con la normativa. Pero es que, además, aunque no haya pandemia, dar golpecitos o tocar a una persona desconocida para que haga lo que tú quieres es un comportamiento absolutamente agresivo e invasivo.

Todo esto me hizo reflexionar sobre situaciones en las que yo me he comportado de una forma que también pudiera resultar agresiva. A veces estamos demasiado centrados en nosotros mismos y es importante empatizar y salir de nuestro ensimismamiento.

 

¿Cómo habría actuado esa señora de haber tenido más habilidades sociales, en este caso, mayor nivel de empatía y asertividad?

 

Empatizando y comprendiendo que con la alegría de ver a esa amiga, no me di cuenta de que me acerqué más de la cuenta (del mismo modo que ella se acercó todavía más y me tocó cuando sintió su emoción, probablemente ira, por mi comportamiento). Cuando empatizamos, eliminamos el juicio, aunque no estemos de acuerdo con lo que el otro hace. Y a continuación, podemos decir lo que pensamos, pero de forma asertiva. Por ejemplo: “Disculpa, recuerda que tenemos que guardar la distancia”. Y como, además, con la mascarilla no vemos la sonrisa, con un tono de voz cálido y cercano (la sonrisa se puede oír, aunque no se vea).

En mi caso, aprendí a gestionar mis emociones y actuar de forma asertiva a través del Coaching Personal y la inteligencia emocional. Gracias a mi experiencia y formación he podido ayudar a otras personas a saber reaccionar de una forma asertiva y gestionar sus emociones con éxito.

 

 ¿Cuál es la diferencia?

 

Forma de actuar de la señora: Emitió un juicio, se enfadó y, dejándose llevar por su emoción, “atacó”, comportándose como si estuviera en posesión de la verdad.

Forma de actuar con habilidades sociales: Entendemos a la otra persona, sabemos que nosotros tampoco somos perfectos, para hablar desde la amabilidad y con la intención de avisar a la otra persona.

¿Qué diferencia, verdad? Avisar con amabilidad en lugar de atacar.

 

Consejos para mejorar tus habilidades sociales

 

Aquí te dejo algún tip para tu reflexión y para el desarrollo de tus habilidades sociales.

  1. No te justifiques. Puede que hayas tenido experiencias que expliquen tu comportamiento. Eso no lo puedes cambiar, pero sí que puedes cambiar tu actitud. La actitud lo es todo.
  2. Piensa en los demás. ¿Sabes cómo afecta a tu entorno lo que tú haces?
  3. Empatiza. Piensa, antes de hablar, cómo pueden afectar tus palabras a tus interlocutores. Sí, a veces tenemos que repetir lo mismo una y otra vez, en ocasiones algunas personas no se comportan como esperamos. Ten paciencia y piensa que todos cometemos errores. No se trata de corregir y educar a los demás, sino de entenderles para hablarles con calma

Si quieres mejorar tus habilidades sociales, yo puedo ayudarte. En los módulos 5 y 6 de mi curso online de inteligencia emocional entrenarás tus competencias sociales para enfrentarse a cualquier situación que te puedas encontrar.  Puedes realizar el ciclo completo de inteligencia emocional o si lo prefieres cursar solo el módulo que más te interese. Te dejo aquí el enlace  para que veas todos los detalles de mi curso de inteligencia emocional.