Puede que de vez en cuando tengas ganas de tirar la toalla y de mandarlo todo a paseo. Eres un ser humano, no un robot, y eso de que tengamos que estar siempre felices, optimistas y de buen humor no puede convertirse de ninguna manera en una obligación. Las personas pasamos por diferentes estados emocionales y muchas veces, cuando nos cuesta conseguir lo que queremos, ¡cómo no vamos a sufrir bajones! Además, si el bienestar es una obligación, ya deja de ser bienestar ¿no te parece?

Ahora bien, si quieres conseguir algo, si de verdad es importante para ti, acepta que los logros a menudo implican superar obstáculos, baches y que los resultados a menudo no llegan tan rápido como deseamos. Si el itinerario que has diseñado no te lleva a la meta a la que quieres llegar, cambia de itinerario, pero nunca olvides tu meta.

 

¿Qué es la resiliencia?

Seguro que este año habrás escuchado la palabra resiliencia alguna vez. Es la capacidad para reinventarte, para volver a construirte después de una experiencia traumática. Algunas personas que han pasado por hambrunas, secuestros o violaciones son grandes ejemplos por haber sido capaces de resurgir y tener una vida feliz gracias a sus habilidades reslientes. Quizás no hayas vivido algo tan traumático, pero hayas pasado o estés pasando por una situación complicada y dolorosa. ¿Cuál es tu forma de actuar? ¿Tienes habilidades resilientes?

 

8 preguntas que te ayudarán a averiguar si eres una persona resiliente

Te dejo aquí algunas preguntas para que tú mismo hagas tu autoevaluación:

  1. ¿En qué medida te responsabilizas de tus acciones y sus resultados? Puntúate de 0 a 10.
  2. ¿Te quejas de lo que te pasa o buscas soluciones y alternativas?
  3. Cuando te imaginas el futuro, ¿ves un escenario favorable o desfavorable?
  4. ¿Cuánto confías en tus capacidades, de 0 a 10?
  5. Cuando tienes problemas, ¿esperas a que se resuelvan solos o te pones a buscar soluciones de inmediato?
  6. ¿Aprendes de las adversidades y tomas nota para el futuro?
  7. ¿Ves los cambios como una amenaza o como una oportunidad?
  8. ¿Te marcas objetivos y haces lo necesario para cumplirlos?

Después de la reflexión que te han provocado estas preguntas, ¿qué opinas? ¿eres una persona resiliente o te queda camino por recorrer? Si tu conclusión es que la resiliencia no es lo tuyo, no te preocupes: es una habilidad que puedes aprender y desarrollar.

 

Por qué es tan importante la resiliencia

Las personas que han desarrollado las habilidades resilientes es porque han vivido situaciones límite, en las que no han tenido otro remedio que buscarse la vida y eso les ha hecho sacar lo mejor de sí mismos. Luchar contra las adversidades cuesta, esforzarse cuesta y muchas veces si tenemos algo o alguien a lo que agarrarnos, por pequeño que sea, nos conformamos con eso y nos quedamos con la opción más fácil en lugar de luchar para obtener mejores resultados y ¿por qué no? el éxito alcanzando nuestros objetivos.

Piénsalo: ¿si tú no haces algo, hay alguien que lo haga por ti? Si tú no tienes suficiente dinero, por ejemplo, para pagar los gastos, ¿alguien los pagará por ti? A veces eso puede suponer un freno, ya que es muy tentador quedarse en la zona de confort, es más cómodo lamentarse y no hacer nada si en el fondo sabes que alguien resolverá tu situación, aunque sea parcialmente.

Cuando verdaderamente no nos queda otro remedio porque lo que no hagamos nosotros nadie lo hará, porque si no somos nosotros quienes cubrimos nuestras necesidades nadie lo hará, será cuando emerja la resiliencia. Para terminar te dejo aquí un poema de Mario Benedetti que te motivará ¡No te rindas!

 

«No te rindas», por Mario Benedetti

No te rindas, aún estás a tiempo

de alcanzar y comenzar de nuevo,

aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,

liberar el lastre, retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

continuar el viaje,

perseguir tus sueños,

destrabar el tiempo,

correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se esconda y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños,

porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,

porque lo has querido y porque te quiero.

Porque existe el vino y el amor, es cierto,

porque no hay heridas que no cure el tiempo,

abrir las puertas quitar los cerrojos,

abandonar las murallas que te protegieron.

Vivir la vida y aceptar el reto,

recuperar la risa, ensayar el canto,

bajar la guardia y extender las manos,

desplegar las alas e intentar de nuevo,

celebrar la vida y retomar los cielos,

No te rindas por favor no cedas,

aunque el frío queme,

aunque el miedo muerda,

aunque el sol se ponga y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma,

aún hay vida en tus sueños,

porque cada día es un comienzo,

porque esta es la hora y el mejor momento,

porque no estás sola,

porque yo te quiero.